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Ese doble aspecto.





Ese doble aspecto cubierto por la enagua
que nunca se muestra y siempre se insinúa;
el que inconscientemente se libera y escapa
por la mal ajustada  apariencia.
Eso que se separa de la estética estandar,
esa luz que  la ciencia no ilumina.
Espejo que refleja la recobeca estancia
donde el tiempo  sólo es fisonomía

Foto Goyo Hueso.


Comentarios

Ángel-Isidro ha dicho que…
"Ese doble aspecto" Muy rico muy bello milagros tu poema, es una
marca más que va dejando tu huella
para alivio de nuestros corazones.
Gracias y un beso
Ángel-Isidro.

http://elblogdeunpoeta.blogspot.com/
Claudio Delgado Morales ha dicho que…
¿Cómo una editorial puede llegar a interesarse por un autor?
No me refiero a tus letras, que son puras fruto de un trabajo quizás no valorado, sino en mi caso por ejemplo. He llegado a cuestionarme muchas veces ese tema...
Visita mi Blog
http://www.lasletrasdeclaudio.blogspot.com/
Yo hago carnaval y escribo lo que sale de mí en el momento, pura autobiografía pero me gustaría saber la opinión de una maestra en este caso.
Un saludo y gracias.
Victoria ha dicho que…
Sabes que me encanta. La foto es misterio y descubrimiento, un 10 también para el autor.

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APROVECHO MIS LETRAS.

Aprovecho mis letras para acariciar,
para besar,
para provocar sonrisas:
Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo
o volverme yerma,
aprovecho mis letras. Milagros Morales.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.